Por Luis Dall'aglio
Queda claro, como aconseja la teoría, que quien maneja la agenda maneja la iniciativa política.
Desde el día siguiente al fatídico 28 de junio para el oficialismo, los K pusieron en marcha una vieja estrategia que siempre les dio resultado: instalar todos los días o semanas, temas sobre los cuales el resto del mundo, se cierre en inútiles polémicas.
“El diálogo”, la emergencia rural (su posterior veto), el debate por los súper poderes, la estatización del fútbol, la candidatura de Carlos Reutemann (sus inusuales respuestas), la despenalización de la mariguana, el nuevo paro del campo, la pobreza, el Indec, la Ley de Radiodifusión, etc., etc., temas que en poco menos de dos meses acorralaron y debilitaron a la oposición, e hicieron olvidar a los votantes que en realidad, Kirchner fue el que perdió.
Seguro que la semana que viene la agenda tendrá nuevos temas… Quizá, como circula en los corrillos de la Casa Rosada y reflejan algunos columnistas, el nuevo paso sea elevar un poco más las retenciones a la soja.
Esto prometería muchas líneas de tinta, páginas, segundos en radio y TV, y fundamentalmente, más tiempo para un proyecto que hace rato se quedó, sin consenso, sin tiempos, sin credibilidad, y sin embargo, mantiene su poder. Teléfono para la oposición.
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